sábado, 22 de noviembre de 2014

Escribir(te).

Si tengo que escribir lo haré de los amigos que tienen más corazón que pecho, también de esos que dicen estar contigo y no saben si quiera que estás jodido. Escribiré sobre la sonrisa de mi madre, de la mirada de la mujer más bella, de ella y de su forma de andar. Si tengo que escribir lo haré de la risa que se me escapa al verte, de cómo mi canción favorita fue a tambalear cimientos y lagrimales, escribiré de mis bailes por el salón desde que era una cría, de las injusticias que veo en la calle, del político que es de plastilina. Si tengo que escribir acabaré escribiendo del caos de tu pelo, de tu cabeza enloquecida buscando cordura en locuras con nombre y apellidos, del juguete incansable de niño que llevas en las pestañas, de tu mirada de adulto que ha visto mucha vida, de tu nariz buscando el olor de mi perfume en mi cuello, de tu sonrisa de soldado, tu risa de victoria, tu llanto de vencido. Escribiré sobre tu cuello y mis labios rozándolo, de tus hombros y de cómo los empapo a besos, de tu piel húmeda cuando suda incansable de tanto buscarme el cielo, de tus costillas, piano de locura que toco con la yema de mis dedos y obtengo como resultado una sinfonía de suspiros, de tus caderas como modo de salvavidas a una vida muy corta para tanto desengaño, tus piernas enredándose despacio con las mías, la brújula de tu ombligo queriendo hacerme perder la orientación para rasar Sur con la lengua, para ganarme el Norte con los labios, tus ojitos, cerrados, pidiendo tregua a nuestros cuerpos unidos declarándose la guerra.

Si tengo que escribir, escribiré en tu espalda mientras duermes, que no quiero guerras con quien no va a querer reconciliaciones, ni primaveras con quien no va a estar los inviernos, que si tengo que escribir lo haré sobre tu cuerpo, literalmente hablando, que es como mejor se habla, y puestos, se escribe.

No hay comentarios:

Publicar un comentario